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Dicen que cuando tienes hijos automáticamente te olvidas de ti mismo porque toda tu atención se va a ellos. Y es normal, claro, pues son una extensión de nosotros. Una extensión que amamos tanto y que, estemos preparados o no, son nuestra responsabilidad.

Es por eso que, especialmente cuando son pequeños, tendemos a priorizar sus necesidades ante las nuestras. Nos enfocamos en que estén sanos, aprendan todo lo que tienen que aprender y, lo más importante, sean muy felices con lo que tienen y con lo que los rodea.

Sin embargo, en todo en esta vida debe haber un balance. Es decir, claro que llevar toda tu atención al bienestar de tu hijo te convierte en un padre ejemplar. Pero es importante recordar que si no estás bien contigo mismo ¡puede que tampoco estés bien para cuidar del ser humano que más amas en esta vida!

Así que aquí te decimos 4 consejos que seguir para que puedas balancear tu vida y estar bien contigo mismo y, por ende, con tu familia.

 

1.Encuentra tu tiempo

¿Cuántos minutos te dedicas al día desde que tienes hijos?

Si siempre estás al pendiente de tus hijos o de tu pareja, es importante recordar que tienes que encontrar un tiempo para estar al pendiente de ti mismo.

No tiene que ser un día entero o ni siquiera toda una mañana (aunque no tiene nada de malo). Con 5 minutos al día que te detengas a pensar si tienes que hacer algo por ti (como ir al nutriólogo, cortarte el pelo o incluso ver una película) es suficiente para que te asignes el horario que más se te acomoda para hacerlo. ¡No dejes de hacer lo que te gusta y mucho menos lo que necesitas!

 

2. Encuentra tu pasatiempo

Hasta hacer un rompecabezas o jugar videojuegos se vale. ¡Es tu pasatiempo y te lo mereces!

Algo que recordar es que hacer lo que más te gusta, aunque suene banal o tonto, es muy, muy, muy importante. Es decir, tener hijos te puede hacer pensar que no necesariamente tienes que seguir pintando cuadros, tomar fotografías o incluso escribir si es que lo haces.

Sí, parece que no porque tienes otras prioridades, pero también hacer lo que te apasiona es una. ¿Quién sabe? Incluso podrías combinarlo con tu “trabajo” de papá/mamá y enseñarle la disciplina y el compromiso a tus hijos.

 

 

3. ¡Actívate!

En Green City tendrás los suficientes espacios para ejercitarte a unos pasos de casa.

Cuando nacen los hijos crecen las responsabilidades, especialmente porque significa que, sin importar la edad que tengas, ya eres un adulto.

Limpias, cocinas, trabajas y encima cuidas a los niños. Así que puede ser muy agotador pensar en hacer algo más. Sin embargo, es importante para la salud de tu cuerpo y mente seguir practicando tu ejercicio favorito por lo menos 3 veces a la semana.

Los beneficios son muchos y seguro ya los conoces, pero el más importante es que libera endorfinas y disminuye el estrés. Después de una jornada de ejercicio (no importa el tiempo o la intensidad) llegarás con la mente despejada a cualquier actividad que siga.

 

4. Sal con tu pareja

¿Quién dijo que los padres ya no son románticos?

El romanticismo es lo último que debe morir! Antes de ser padres fueron pareja y deben comprometerse a que siga siendo así. Claro, formar una familia los une como nunca lo imaginaron así que no va implícito que no lo sean, pero nos referimos a seguir con una relación joven y divertida como la que tenían antes de cargar con tantas responsabilidades.

Sabemos que es difícil y que muchas veces se detendrán por falta de tiempo y recursos, pero puede ser algo tan sencillo como salir a caminar 20 minutos para platicar, cocinar juntos y, claro que sí, si se puede ir al cine o a un bar.

¡Mantengan la chispa!

 

Estas son sólo algunas de las acciones que pueden hacer para mantenerse sanos y felices con su día a día. ¡Técnicamente, recordar que ustedes también existen!

¿Te gustó? ¿Tienes algún otro consejo que deseas agregar? ¡Coméntalo!

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