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Si quieres que tu cocina huela a menta y albahaca fresca o quieres tener tomates recién cortados para preparar ese platillo que tanto te gusta, solo necesitas hacer tu propio huerto interior en casa. ¡Y no, no es difícil! Hacerlo te permitirá tener plantas todo el año que estarán protegidas de las bajas temperaturas de invierno o el intenso sol del verano. Podrás cultivar frutas, verduras o hierbas aromáticas sin correr el riesgo de que una plaga acabe con ellas. Además te permitirá lograr esa nutrición orgánica y saludable que estabas buscando. ¡Tendrás lo que tú quieras! Toma nota, porque en Green City te decimos cómo lograrlo.  

 

Elegir el espacio adecuado

Antes de montar tu huerto, debes elegir el espacio donde estará. Lo más recomendable es que sea en la cocina, pues es una habitación donde entra suficiente luz natural a lo largo del día. La clave está en encontrar un lugar protegido de corrientes de aire y separado de las fuentes de calor que salen de la estufa o el microondas. Puedes apoyarte en jardines verticales y macetas colgantes para aprovechar al máximo el espacio. El éxito de tu huerto urbano es la luz natural; casi todas las plantas de interior, hierbas aromáticas y hortalizas necesitan crecer en estancias bien iluminadas y la mayoría tolera recibir luz directa del sol.

 

¿Qué plantas elegir?

Existe una gran variedad de plantas con usos culinarios que puedes cultivar en la cocina, aunque las más populares son las aromáticas: albahaca, eneldo, menta, romero, tomillo, perejil, hierbabuena, entre muchas otras más. Son perfectas porque no requieren tantos cuidados. Además, no ocupan mucho espacio y están disponibles siempre que las necesites a la hora de cocinar. Eso sí, si eliges plantar hierbas aromáticas, recuerda que son bastante exigentes con la luz del sol. Unas 6 horas como mínimo resultan necesarias para un buen crecimiento.

 

 

Si no te convencen las aromáticas, puedes optar por los brotes. Muchos de ellos son ricos en hierro, calcio, magnesio, ácidos grasos y  enzimas. Lo mejor de todo es que no necesitan nada, ¡ni siquiera luz! Puedes elegir entre germinado de soya, de alfalfa o de chícharo, pues son el complemento ideal para tus ensaladas.
Otra opción para enriquecer tu huerto urbano es con algunas hortalizas, como el tomate o la guindilla, que crecen muy bien en macetas. También puedes plantar cebollas o ajos, que no precisan riego abundante.


Y si no te convence ninguna de estas opciones, prueba con las setas, son facilísimas de cultivar y no requieren luz directa. Incluso existen kits de autocultivo de los que se pueden sacar dos o tres cosechas, en menos de 10 días.

 

¿Cómo plantar?

Plantar dependerá en gran medida de lo que hayas elegido cultivar. En cualquier caso, necesitas un recipiente con suficiente profundidad para dar espacio de crecer a las raíces (unos 20 o 30 cm bastan). Opta por jardineras, mesas de cultivo o las tradicionales macetas, sólo procura que sean de madera, cerámica, vidrio o plástico. Lo más importante es asegurarse de que el recipiente pueda filtrar el agua. De no tener un buen drenaje, el agua se acumulará, encharcando el sustrato e impidiendo que tus plantas crezcan de forma adecuada. Si no consigues un recipiente con agujeros en el fondo, coloca en una capa de rocas o cortezas que evitarán que el sustrato se estanque.


La opción más sencilla es adquirir cada variedad de planta ya crecida para hacer el trasplante a tu maceta o jardinera.

 

Cuidados básicos

Las plantas aromáticas y las hortalizas son, en general, especies mediterráneas que se adaptan muy bien al ambiente de interior y no necesitan muchos cuidados. Solo procura darles todo lo que necesitan en las dosis adecuadas: demasiada agua puede estropearlas; poco sol, también.
Lo más recomendable es regar tu huerto de dos o tres veces a la semana, procurando que la tierra no se encharque. Otra gran ventaja de los huertos urbanos en casa es que no requieren de fertilizantes, añade un poco de humus al sustrato y limita el abono a una vez al año para que tus plantas crezcan fuertes.

 

¡A recolectar!

Sin duda, el mejor momento es el de la cosecha. Procura que la planta esté madura, especialmente en el caso de los frutos, como el tomate o la cebolla. En el caso de las hierbas aromáticas, puedes ir cortando las hojas que necesites en cualquier momento; toma solo lo necesario para cocinar, tampoco quieras podar tu planta.  

 

Cultivar un huerto urbano en tu cocina es una excelente alternativa a todas esas frutas y verduras llenas de pesticidas que encuentras en los supermercados. Nada como recolectar los frutos o las hojas de las plantas que con tanto esmero cuidaste,  y ni qué decir de los ingredientes de primera calidad con los que podrás preparar tu comida. Decídete a tener tu propio huerto en casa y disfruta de lo natural. ¡En un ambiente como el de Green City te sentirás motivado a hacerlo por tu cuenta!


Fuente: Directo al Paladar

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